Depredador



(Foto: J. Morelli)




Época de las hojas


Incluso siendo otoño, la época de las pérdidas por demás, Niní comenzó a coquetear con los lugares de los que ya no se vuelve.
Niní siempre fue una mujer expeditiva, la conozco desde que vivía en la avenida Juan B. Justo. Pasaba los días metida en su departamento investigando las plantas del patio. Amaba los muzgos, esos eran los más difíciles. Siempre apostó fuerte, casi siempre perdió fuerte. Ella prefería poder contarle algo nuevo a su padre en vez de estar llevando una vida normal llena de relaciones, tuco y colores combinables. Era expeditiva, quizá demasiado. Una vez descubierta la cosa que investigaba, Niní sentía un gran vacío, quizá como el espacio que hay entre la rueda y el eje, quizá como el espacio que hace que algo cumpla su función. El peor momento es el más esperado, decía su padre.
No es bueno estar bajo control en otoño. Otoño es una estación para dedicarse a perder. Eso es lo que hizo Niní en el tiempo de las hojas. Perdió la forma de definir su historia, perdió datos importantísimos acerca del dolor, perdió la oportunidad de contar secretos, perdió el encuentro con su verdadero amor en un supermercado chino, y, lo peor de todo, es que se quitó lo que era de ella (algo así como robarse a uno mismo, una verdadera canallada).

Deseo


Ahora la ciencia va a hacer algo por vos
Ahora el amor
Ahora nosotros
y te vas a recomponer pronto...
¡Avanti morocha!

El príncipe






Para los que no lo conocen aún, Gustavo Pena "El príncipe", músico uruguayo ¡de la ostia!
Amo a los artistas que me emocionan.
Anda dando vueltas un documental sobre él que se llama "la cocina", si lo pueden ver...






¡Buen fin de año mi gente beia!
Pásenlo con los que aman, que vibran bien, mucha música, expresión y nada de pirotécnia putos que se me asusta firulais.



(Silvio, nombre de pila "El firu")




Mariposas



(imágen extraída de internet)



Dos mamarrachas de buena fe

caminan con una pata arriba

por gusto nomás

y para no marcar el mineral.

La inminencia del barro

se escribe,

y aunque no se entiendan las palabras

no están para eso

las palabras

están para otra cosa

como las mariposas

-que no sabemos bien para qué están-

Aletean arrollando el buen sabor

el buen saber del acuerdo.

Y si es invierno en las cuevas de los ojos

vuelan igual,

y si es verano en las entrepiernas del camino sagrado

vuelan

y si caen sus dermis disecadas al pavimento de la tierra

vuelan soplándose la una a la otra

y el día que hay flores en el mercado de la música

sobrevuelan

que es lo mismo que volar

pero detenido.







Cuando



(foto: Pato Bonfante)

Cuando te despiertes cada día 
con el cuerpo de aire y ese olor 
feliz del sueño manso de las lilas 
sin miedo al movimiento ni al dolor.  
Cuando ya no tenga casi nada 
de sangre en la garganta de papel 
ni un agrio pez nadando en la mirada 
ni quiera más amparo que la piel. 

 Van a ser los días esos barcos 
de luz que una vez pude escribir 
y la alegría que hemos olvidado 
volviendo por los huesos a subir. 
Yo me alimento con una quimera 
en que los ojos al sol verán brillar 
los brazos de mi padre en las banderas 
y una ceniza negra, y una ceniza negra y una ceniza negra que se va.  

Cuando me convenza que la suerte 
me rige a la par que la pasión 
y no el temible arcángel de la muerte 
velando sobre el campo del reloj.  
Si lo consumado y lo posible 
tienen siempre la cara del horror 
en esta patria de lo inaccesible 
en este tiempo olvidado de Dios.  

Yo digo que mis ávidos amores 
son fuertes y viven más que yo 
son gigantes tenues como flores 
que alientan este turbio corazón. 
Los alimento con una quimera 
en que los ojos al sol verán brillar 
los brazos de mi padre en las banderas 
y una ceniza negra, y una ceniza negra y una ceniza negra que se va.

(Jorge Fandermole)








Sean eternos los laureles que supimos conseguir...





Oh juremos con gloria vivir...







Contra Natura




No era conciente, no lo fui. De esa semana sólo recuerdo un segundo a duras penas. Un segundo es lo que vale de un día, vivimos para sentir ese segundo.

Como si fuéramos invitados, apenas puros huéspedes del deseo mundanal. Es increíble lo que ansiamos elegir quedarnos en la casa. La casa resulta incómoda para los monos que son animales que no les importa más que sacarse piojos entre sí. La casa resulta incómoda para nosotros. Quizá nunca conocerás la libertad ¿Hay algo más importante y doloroso que eso? quizá no alcance una vida para que seas libre. Jamás correrás por un campo dorado en pelotas o puede que sí, pero jamás serás tu mismo ¿te lo has puesto a pensar? La casa incómoda te impide, te esconde, te confunde todo el tiempo. No puedes mirar a un pichón tranquilo que ya te está mostrando el águila. Y sí, el águila es un ave grande, poderosa, pero quizá te aniquile con el tiempo, sin embargo el pichón sólo quería que lo vieras caer de su nido para que comprendas la muerte y consigas el sentimiento de compasión. Es patético tener que conseguir un sentimiento. ¡Recupérate! eres de la especie.

No conocerás todo el mundo ¿sabías eso? ¡No conocerás todo tu planeta! eso suena como algo poco, como algo que no basta. Vivimos todo el tiempo pensando que lograremos llevarnos el mundo por delante, y el mundo no sólo nos lleva por delante a nosotros sino que nos da otra oportunidad para lo imposible. Y no lo hace porque le divierta, no sé por qué lo hace, nunca sabremos qué misión oculta esta infinita posibilidad. Somos contra natura, habría que aceptarlo. Creemos en la eternidad cuando claramente la naturaleza nos demuestra que eso no existe. Prometería aceptar que siempre faltará algo, porque la cosa es así; prometería aceptar que no conoceré todo el mundo en una vida. Lo prometería pero sé que no voy a cumplirlo. Siempre vamos a querer más, porque no queremos volver a regresar aquí.

QUEDA






QUEDA

Incluso vacía

que es cuando ya no hay nada

incluso las palabras.

Puedo escribir sin emoción;

Puedo hacerlo equivocada,

Con sueño,

Con faltas,

Puedo hacerlo cuando no hay nada.

Es lo que nunca se me ha quitado

No se me impide.

No hago literatura porque no conozco.

Escribo porque se lo de los hombres,

Escribo porque leo peor,

Escribo porque es lo único que me perdona,

Escribo porque Dios me lo pide.





Leopoldo







Fría mecánica del tiempo, cono de sombra, cono de luz, la noche y el día, solsticio y equinoccio: el sol que nos cuenta mentiras fabulosas, y la tierra que se viste y se desviste de sus esplendores como una prostituta, "¡salve, moscardón ebrio!». Y al fin sólo una piedra que huye girando, que gira huyendo en un espacio infinito... no, indefinido; porque la noción de infinito sólo corresponde... Bueno, alma, bueno..

L. Marechal.

El árbol






Siempre creí que hay un gran árbol en algún lugar del mundo que es el que acuna los deseos de la gente del planeta tierra. De hecho estoy segura que existe, es parecido al de Avatar incluso. Brilla y no lo puede ver cualquiera. Los deseos que acuna y distribuye son los que se conciben desde el vacío y la humildad. El árbol da la oportunidad de que cada ser humano vaya en busca de lo que quiere o necesita, pero si de deseos se trata, si de milagros estamos hablando éste árbol es el verdadero encargado. No conoce de distancias, no es necesario visitarlo, el lugar que habita es secreto.

Increíble saber esto ¿verdad? A veces saber cosas maravillosas nos hace vivir la debacle del mundo con más alegría y comprensión. Para mí los milagros son los que me hacen sobrevivir y me empujan al deseo punzante de querer vivir, vivir en plenitud y con gracia.

Lo que sé de los deseos es muy poco, pero sí sé que uno tiene que estar vacío adentro para que el árbol te escuche y se disponga a mover estrellas, planetas, lunas y soles. La humildad del dolor o la humildad de cualquier otro sentimiento te permite acceder al árbol. La franqueza es una puerta a nuestra felicidad. Es cuando sabés que te equivocaste, que lastimaste a alguien, que te lastimaste, que te confundiste, que apostaste algo que no tenías, y miles de ejemplos más, pero sabés eso y ya no queda nada por hacer más que pedir perdón y perdonarte. Asumir que no podés, que algunas cosas no podés y está bien. Es cuando te pones primera incluso estando vacía, porque te bancas a muerte y preferís salir a hablar con el arbolito éste que quedarte en un lugar que no te corresponde, quedarte en un lugar en el que no hay nada para vos ni vos tenés nada más para el lugar. Entonces aparece el tiempo de la franqueza y de los milagros, es ese el momento para viajar, liberarte y pedir lo que deseas.

El dolor puede ser un gran aliado pero nunca tu mejor amigo. Cuando el dolor te visita muy seguido es peligroso. Hay que aprender a atenderlo por el portero y decirle que estás con visitas y no lo podés atender. Pero igual es un gran aliado, siempre te separa de la mierda del mundo. Anotate el consejo que te acabo de tirar.

Yo vivo de una manera extraña. A veces vivo como sobreviviendo (de chica fui así). A veces vivo como jugando con la realidad, participo del mundo pero en el fondo creo que todo es una gran estupidez. Esto nada tiene que ver con la humildad claro, pero a lo que voy es que mantener el equilibrio entre ser y estar es complejo. Aprendí a tener ésto a mi favor, porque cuando me tomo algo muy enserio lo que me salva es recordar que siempre creí que el mundo y sus cositas eran una porquería que no valían dos patacones. Lo único en lo que creí de niña es en los sentimientos, es lo único que no me parece barato aquí. Los sentimientos, lo que te acerca a éstos y la Naturaleza, después paremos de contar. Creí en la gente que amo y que amaré, creí sólo en el amor incondicional. Y así vivo, jugando siempre con ese equilibrio, jugando al tentempié en el precipicio (como canta Ana Prada).

Luego de perderte, de confundir incluso tus sentimientos, luego de llorar mucho sin saber por qué tanto, llega el momento de hacer la mochila e ir a charlar un poquito con ese árbol. Cuando se regresa del árbol, se regresa con una sonrisa multiorgásmica. ¿Qué tendrá ese árbol no?

Los humanos no somos humildes, los humanos por lo general hemos aprendido a ser estúpidos. Pero si querés pedir un deseo para este final de año que se acerca, vas a tener que aprender a ser humilde que también significa acortar la brecha que hay entre los demás y vos. No sos fantástico ni mejor que otro. Lo que estaría genial para este 2012 que se viene y que se termina rápido (porque no sé si sabían que se viene el fin del mundo y vamos a morir todos calcinados), es que aprendamos cómo es eso de ser menos estúpidos, estaría bueno tener una sonrisa multiorgásmica para ese entonces.