El árbol






Siempre creí que hay un gran árbol en algún lugar del mundo que es el que acuna los deseos de la gente del planeta tierra. De hecho estoy segura que existe, es parecido al de Avatar incluso. Brilla y no lo puede ver cualquiera. Los deseos que acuna y distribuye son los que se conciben desde el vacío y la humildad. El árbol da la oportunidad de que cada ser humano vaya en busca de lo que quiere o necesita, pero si de deseos se trata, si de milagros estamos hablando éste árbol es el verdadero encargado. No conoce de distancias, no es necesario visitarlo, el lugar que habita es secreto.

Increíble saber esto ¿verdad? A veces saber cosas maravillosas nos hace vivir la debacle del mundo con más alegría y comprensión. Para mí los milagros son los que me hacen sobrevivir y me empujan al deseo punzante de querer vivir, vivir en plenitud y con gracia.

Lo que sé de los deseos es muy poco, pero sí sé que uno tiene que estar vacío adentro para que el árbol te escuche y se disponga a mover estrellas, planetas, lunas y soles. La humildad del dolor o la humildad de cualquier otro sentimiento te permite acceder al árbol. La franqueza es una puerta a nuestra felicidad. Es cuando sabés que te equivocaste, que lastimaste a alguien, que te lastimaste, que te confundiste, que apostaste algo que no tenías, y miles de ejemplos más, pero sabés eso y ya no queda nada por hacer más que pedir perdón y perdonarte. Asumir que no podés, que algunas cosas no podés y está bien. Es cuando te pones primera incluso estando vacía, porque te bancas a muerte y preferís salir a hablar con el arbolito éste que quedarte en un lugar que no te corresponde, quedarte en un lugar en el que no hay nada para vos ni vos tenés nada más para el lugar. Entonces aparece el tiempo de la franqueza y de los milagros, es ese el momento para viajar, liberarte y pedir lo que deseas.

El dolor puede ser un gran aliado pero nunca tu mejor amigo. Cuando el dolor te visita muy seguido es peligroso. Hay que aprender a atenderlo por el portero y decirle que estás con visitas y no lo podés atender. Pero igual es un gran aliado, siempre te separa de la mierda del mundo. Anotate el consejo que te acabo de tirar.

Yo vivo de una manera extraña. A veces vivo como sobreviviendo (de chica fui así). A veces vivo como jugando con la realidad, participo del mundo pero en el fondo creo que todo es una gran estupidez. Esto nada tiene que ver con la humildad claro, pero a lo que voy es que mantener el equilibrio entre ser y estar es complejo. Aprendí a tener ésto a mi favor, porque cuando me tomo algo muy enserio lo que me salva es recordar que siempre creí que el mundo y sus cositas eran una porquería que no valían dos patacones. Lo único en lo que creí de niña es en los sentimientos, es lo único que no me parece barato aquí. Los sentimientos, lo que te acerca a éstos y la Naturaleza, después paremos de contar. Creí en la gente que amo y que amaré, creí sólo en el amor incondicional. Y así vivo, jugando siempre con ese equilibrio, jugando al tentempié en el precipicio (como canta Ana Prada).

Luego de perderte, de confundir incluso tus sentimientos, luego de llorar mucho sin saber por qué tanto, llega el momento de hacer la mochila e ir a charlar un poquito con ese árbol. Cuando se regresa del árbol, se regresa con una sonrisa multiorgásmica. ¿Qué tendrá ese árbol no?

Los humanos no somos humildes, los humanos por lo general hemos aprendido a ser estúpidos. Pero si querés pedir un deseo para este final de año que se acerca, vas a tener que aprender a ser humilde que también significa acortar la brecha que hay entre los demás y vos. No sos fantástico ni mejor que otro. Lo que estaría genial para este 2012 que se viene y que se termina rápido (porque no sé si sabían que se viene el fin del mundo y vamos a morir todos calcinados), es que aprendamos cómo es eso de ser menos estúpidos, estaría bueno tener una sonrisa multiorgásmica para ese entonces.





12 comentarios:

  1. No sé cómo acceder, tal vez los deseos en realidad accedan a uno. Con el dolor, mejor contemplar (y si incluso hay vacío, llenarse de) el Resto (todo lo que no es uno). Al perderse en el bosque lo mejor es guardar silencio y ponerse a observar, el cielo, los árboles, el movimiento de las estrellas y la Luna. No sé cómo (hasta parece mágico), pero de repente uno dice "Ah, es por acá".

    (del Subcomandante Twain)

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  2. me encantó lo del árbol y reconozco que muchas veces no sé ni siquiera que estoy deseando y cuando lo hago temo hacerme cargo.

    pero el árbol es paciente, y me enseña a serlo.

    esas tiras luminosas me recuerdan a la instalación en la que estoy trabajando...es tan parecida a tu árbol que me quedé petrificada o asombrada.

    besos
    alelí

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  3. p.d: mirate el árbol de la vida, es magnífica, creo que te va a gustar (está contada en lenguaje muy poètico, muy diferente a lo que habitualmente se ve)
    alelí

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  4. Mark: Ah, es por acá... Me gusto saber que el Resto es todo lo que yo no soy. Te abrazo fuerte.
    Alelí: Es que siempre hay una conexión inentendible entre nos. El árbol de la vida es la de Brad pitt? La ví y es genial, me metí dentro de la pelí.
    Abrazo artista!

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  5. si esaaaaaa!!! qué belleza, no?

    é verdad, siempre algo muy profundo nos conecta, será que vamos y venimos como podemos, a la matriz.

    este año vas a venir?
    alelí

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  6. Dime la fecha y si puedo ahí estaré

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  7. sábado 17/12 a partir de las 20hs.
    palpa 2493 timbre salon!

    ojalá puedas venir!!!
    alelí

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  8. los árboles son preciosos como símbolo o como árboles. Saludos!

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  9. No es necesario ver para saber y eso lo hace también maravilloso: podés estar al lado mismo del árbol y no ver sus luminiscencias.
    Besos muchos!

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  10. eso sería una estupidez... Saludos!

    Me doy cuenta que está muy mal escrito este texto jajajaj, perdón. Pero a veces me chupa un huevo y escribo lo que quiero contar. No está bien. No respeto lo que más respeto.

    Mundo Aquilante
    malabestia, ma sei un caballo que conosce della huida

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  11. Claro que existe. Y escucha. Este año me cumplió un deseo hermoso que fue pedido desde el vacío que produce el dolor de no poder más que pedirle al árbol.

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Te escucho soy Luisa Delfino