Contra Natura




No era conciente, no lo fui. De esa semana sólo recuerdo un segundo a duras penas. Un segundo es lo que vale de un día, vivimos para sentir ese segundo.

Como si fuéramos invitados, apenas puros huéspedes del deseo mundanal. Es increíble lo que ansiamos elegir quedarnos en la casa. La casa resulta incómoda para los monos que son animales que no les importa más que sacarse piojos entre sí. La casa resulta incómoda para nosotros. Quizá nunca conocerás la libertad ¿Hay algo más importante y doloroso que eso? quizá no alcance una vida para que seas libre. Jamás correrás por un campo dorado en pelotas o puede que sí, pero jamás serás tu mismo ¿te lo has puesto a pensar? La casa incómoda te impide, te esconde, te confunde todo el tiempo. No puedes mirar a un pichón tranquilo que ya te está mostrando el águila. Y sí, el águila es un ave grande, poderosa, pero quizá te aniquile con el tiempo, sin embargo el pichón sólo quería que lo vieras caer de su nido para que comprendas la muerte y consigas el sentimiento de compasión. Es patético tener que conseguir un sentimiento. ¡Recupérate! eres de la especie.

No conocerás todo el mundo ¿sabías eso? ¡No conocerás todo tu planeta! eso suena como algo poco, como algo que no basta. Vivimos todo el tiempo pensando que lograremos llevarnos el mundo por delante, y el mundo no sólo nos lleva por delante a nosotros sino que nos da otra oportunidad para lo imposible. Y no lo hace porque le divierta, no sé por qué lo hace, nunca sabremos qué misión oculta esta infinita posibilidad. Somos contra natura, habría que aceptarlo. Creemos en la eternidad cuando claramente la naturaleza nos demuestra que eso no existe. Prometería aceptar que siempre faltará algo, porque la cosa es así; prometería aceptar que no conoceré todo el mundo en una vida. Lo prometería pero sé que no voy a cumplirlo. Siempre vamos a querer más, porque no queremos volver a regresar aquí.

4 comentarios:

Te escucho soy Luisa Delfino