Me das un mordisquito?



Es un poco largo, pero se que algunos de ustedes se van a tomar el tiempo que uno se toma cuando le interesa o le emociona algo. Una compañera "La flaca Lucía" me pasó "Mordisquito", relatos radiales de Enrique Santos Discépolo. "El círculo da la vuelta y al terminar la vuelve a dar" Mordisquito... ahora más que vigente que nunca.

Mundo Aquilante lo comparte para que busquen estos textos y para homenajear, de alguna manera, al hombre que escribiera el mejor tango que se haya escrito, al hombre que se jugara su figura pública y artística por defender una causa que está más viva que nunca. La causa está viva por todos los "Discépolos" que andan por ahí sembrando el pensamiento y la acción peronista, la del amor y la igualdad de posibilidades, la de la justicia y la libertad.

Horacio Caró escribió un prólogo más que acertado. Espero que lo disfruten...

Discépolo obligó a La Parca a presenciar

la victoria del pueblo

Muchas veces, tantas que ya se me perdió la cuenta, se ha tratado de explicar el por qué del eterno retorno al peronismo por parte de una mayoría de hombres y mujeres que, en general, ni siquiera tuvieron la oportunidadde ver vivos a Juan o a Eva Perón. ¿Por qué razón tantos argentinos vuelven su mirada hacia aquella etapa, entre 1944 y 1955, en la que, según rezan la tradición oral peronista, la historia oficial peronista, la historia

oficial gorila y otras interpretaciones más o menos míticas, algo cambió, de tal modo que algunos emergieron del anonimato social y pasaron a vivir mejor y otros, que siempre habían detentado el poder sin mayores dificultades, se vieron interpelados por un Estado que les exigía distribuir parte de su renta? Obviamente, no hay una sola respuesta, no puede haberla.

Sigmund Freud escribió, poco antes de morir, un apasionante libro en el que ensaya algunas teorías respecto de los orígenes de las religiones monoteístas y acerca de la muerte del padre a manos de sus hijos. Se llama

Moisés y la religión monoteísta y, entre otras audaces hipótesis que el padre del psicoanálisis formula, una atraviesa esa obra como un haz que ilumina tanto la génesis

de la civilización judeocristiana como, sin proponérselo, por supuesto, la razón de ese movimiento pendular que lleva, una y otra vez, a la mayoría del pueblo argentino

a darle una nueva oportunidad al peronismo. En una apretada síntesis, Freud postula que Moisés no era judío sino egipcio, y que le tocó en suerte vivir bajo el corto reinado de Akinethon, un rey que impuso la adoración en un solo dios, Atón, universal y estricto

en sus planteos morales y de ordenamiento social y religioso. A la muerte de Akinethon, los sucesores del trono perdiguen a los monoteístas, entre ellos a Moisés, que huye al desierto seguido por el pueblo judío, al que eligió para dirigirse a la Tierra Prometida, donde podrían revivir los tiempos de felicidad que el pueblo conoció bajo aquel reinado. Como se sabe, muchos murieron en el desierto antes de poder ver la Tierra Prometida (Moisés entre ellos), pero muchos otros nacieron sin poder haber experimentado aquella felicidad y, sin embargo, quisieron volver a ella, tanta era la fuerza del relato original sobre aquellos tiempos felices. Bueno, pues ahí está. Tan simple como lo describe Freud. Esa mayoría circunstancial, cada tanto, elige al peronismo con la ilusión de volver, tras décadas dando vueltas en círculo en el desierto, aquella felicidad liminar

que nadie puede desmentir, ni siquiera los detractores de quienes posibilitaron ese momento histórico.

Por supuesto, muchos de los críticos acérrimos que cosechó el primer peronismo llegan a reconocer que ése fue un tiempo feliz, sólo que le recriminan a Perón lo caro que le costo al país (en realidad, a una parte del país, representada por estos críticos y esa crítica), y una presunta oportunidad perdida de subir al tren de la modernidad, en sus versiones norteamericana y/o europea.

Enrique Santos Discépolo no explica el peronismo con alegorías o interpretaciones complejas. Claro, él, mientras habla del peronismo, está viviendo ese peronismo, es contemporáneo de esos cambios radicales que se van produciendo bajo la batuta de Perón, un tipo que empieza a caerles raro a quienes esperan de él que cumpla el rol impuesto por la oligarquía a las Fuerzas Armadas. Él escribe tangos bajo el reinado de Akinethon, no tiene que recurrir a la tradición oral ni a escuelas de escribas para discurrir que entre la década infame y el estatuto del peón, la opción es fácil y simple.

Hace 55 años, en 1951, Discépolo es invitado a participar de un programa en Radio Nacional. La emisión, que iba por cadena nacional, se llamaba Pienso y digo lo que pienso, y la idea era que destacadas figuras artísticas de la época pregonaran los logros del gobierno peronista. A Discépolo el guión le parece malo, piensa que se trata de lisa y llana propaganda política en un año electoral. Pero, lejos de sacarle en cuerpo al convite, reformula ese guión y crea un personaje que es el estereotipo del gorila porteño, un retrato verosímil del antiperonista de entonces. Mordisquito, un fulano bravo, que se las tenía que ver con él, que también es un jodido, pero encima es peronista.

Es interesante observar lo que Discépolo pone en juego construyendo esos diálogos con Mordisquito. Cuánto y qué pone en la mesa de juego ese hombre esmirriado pero atrevido, enjuto y jetón, pero con estilo. Es interesante no sólo porque sirve para mensurar la densidad de la dialéctica de aquellos años 40 y 50, sino porque esa, su apuesta, permite repensar el rol del artista, del periodista, del hombre de la cultura, de los comunicadores de este presente al que la posmodernidad parece haberles dejado el mandato del no compromiso. Total, casi todo sería lo mismo y nada parecería definir el nuevo sujeto histórico por el cual valdría la pena soltar la rienda de cualquier apuesta. Sirve para preguntarse si está mal tomar partido. Sirve, acaso, para reflexionar si es cierto que jugarse por una propuesta política afecta la objetividad de esos actores sociales que integran la presente escena cultural. Sirve, seguramente, para constatar que, en el caso de Discépolo, decirlo, decirle a la gente que habían optado por determinado camino, no le impidió pasar a la inmortalidad y le permitió, además, sincerar una relación compleja y asimétrica, en la que una voz puede incidir tanto en la opinión de muchos.

Discépolo pone todo de sí para expresar su apoyo a un gobierno que él piensa que ha venido a redimir las décadas que él padeció como artista y como hombre del campo popular. No le costó poco. Amigos, colegas del mundo artístico, prohombres de la intelligentzia porteña, críticos periodísticos, todos ellos lo denostaron hasta el insulto y la difamación. Su talento no sirvió de nada para evitar que la crítica porteña le asestara los mandobles políticamente correctos de aquellos días. Discépolo, dirigiéndose a Mordisquito, pero hablándole a esos indignados profetas de la cultura impuesta por tablishment, los interpelaba con esa atrevida y filosa lengua jetona: «La nuestra es una historia de civismo llena de desilusiones. Cualquiera fuese el color político que nos gobernó, siempre la vimos negra. Aspiramos a gozar y al final nos gozaron. ¡Todos! ¡Siempre! Una curiosa adoración, la que vos sentís por los pajarones hizo que el país retrocediese cien años. Porque vos tenés la mística de los pajarones y prácticas su culto como una religión. Cuanto más pajarón él, más torpe y más crédulo vos. Te gusta oír

hablar a la gente que no me entendés nada; la que te habla claro te parece vulgar».

¿Exagerado? ¿Destemplado? ¿Sectario? El contexto de época ayuda a poner las cosas en su lugar. En un país en el que a un presidente que ganó las elecciones contra

casi todo el arco político restante se lo denomina «El Tirano», donde a las mayorías que rescataron de la cárcel a Perón en octubre de 1945 se las llama «cabecita negra» (años después se perfeccionaría ese calificativo y se lo reemplazaría por el más filosófico «aluvión zoológico»), la desmesura es un recurso más de una comunicación ruda, como ruda era la confrontación política del momento. Al fin y al cabo, cada vez que en la Argentina confrontaron —confrontan— dos proyectos de Nación, los tonos de la comunicación resultaron —resultan—destemplados.

Discépolo dejó en esos estudios de Radio Nacional algo más que coraje cívico. Dejó buena parte de su vida. Poco después, su salud empeoró y nunca se recuperó del

todo, hasta su muerte, un 23 de diciembre de 1951. Ese hombre frágil en apariencia, pero feroz a la hora de sacar a relucir su verborragia militante, le hizo un guiño a La

Parca y la obligó a esperar antes de llevárselo. Discépolo necesitaba disfrutar aquel triunfo peronista de 1951 antes de partir de este mundo. Necesitaba constatar que

su Mordisquito había colaborado en la construcción de esa victoria así lo entendió Perón, quién no dudo en afirmar: «Gracias al voto femenino y a Mordisquito, ganamos

las elecciones».

«Ahora sí, vamos», le debe haber dicho Discépolo a La Parca. Y partió, dejando a Mordisquito solo, muy solo.

Horacio Çaró, Marzo de 2006

Hoy




Tuve la enorme virtud de la soledad por un momento que cabe en el calendario. Esto no quiere decir que no disfrute del amor o de las compañías. Esto puede querer decir que elijo cada vez más.

Los silencios son lo más preciado de una obra de arte. Y se dice por ahí que no hay mayor creatividad que la vida.

He considerado a los hijos de mi cactus. Trasplanté su juventud hacia un viaje con helechos y plantas que no requieren de mucha agua para vivir. Se llevan bien, se están conociendo.

He prendido fuego sin más motivo que reducir mi pena a un arresto domiciliario. Sin embargo, prendió lindo cediendo un par de brasas para una hamburguesa (espantosa palabra) no dos, apenas una.

De repente reconozco un nombre en la radio que creía inexistente. Sonrío porque al saberme equivocada nace la fe sin la cual este mundo se consumiría hasta el centro de la tierra. Bien, pequeño milagro cotidiano. La gente no cree en los milagros porque no los entiende o no les presta atención cuando suceden.

Puedo vivir con mucho menos de lo que creo, necesito cosas que no sé. Tengo demasiado espacio ocupado y mucho espacio libre que nunca ocupé. Ya es hora.

A veces me despierta la idea de una vida desbordada de maravillas (entre las cuales están las letras o Perón o las burbujas). Me despierta la idea de poder conocer mucho más de lo que puedo ver y es ahí que inútilmente abro con exageración mis ojos para dejar filtrar alguna sorpresa que ande dando vuelta. Digo inútilmente porque las sorpresas (como las letras el peronismo o las burbujas) llegan a nosotros cuando no se las espera. Esperar es nomás prepararse, estar avisado.

Se me caen las estructuras y voy de a poco para no enloquecer. En el día de hoy se me hace amiga mi voz. La dieta social ayuda. He podido vivir el día de hoy, hacía demasiado que no lo hacía (para no decir vergonzosamente nunca).

En el bondi descubrí un detalle: La caída de las estructuras se debe al entero, al todo, a lo absoluto. Si las columnas de cualquier pensamiento; método, forma de vida, organización, etc. respetara el pequeño detalle de la excepción enterrarían primero al mundo que a los sedimentos de lo que fuera ésta. Para dar un ejemplo vendible: Si el imperio creyera en las excepciones se mantendría eternamente, inmutable. Por suerte para todos, no cree en el detalle, lo que llevará a su caída en algunos años (sin darle demasiada importancia al tiempo) casi puedo oír el ruido de la cosa si me esmero con la metafísica.

Los silencios son lo más valioso de una obra de arte. No se puede escuchar hablando. La gente generalmente cree que no se pierde de nada, Mundo Aquilante les dice que nos perdemos de mucho más de lo que creemos (si es que en verdad creemos en algo, atenti!).

Que no encontremos la virtud no quiere decir que la virtud no exista.

¡Qué alivio!

(En este texto se entremezclan tiempos verbales por el pequeño motivo de no saber bien cuándo me suceden las cosas, usted sepa disculpar)

mitología





Hoy estuve en el agua segundos con cuatro o cinco ceros. La inercia jugó a la posición fetal, casi recordando mi piel tempranera. Parecía escuchar dos mundos, uno de campanas y otro subterráneo totalmente dictado por las lumbrices.

El sándalo no se disimula, eso es algo que aprendí hace algunos segundos de cuatro ceros. La fragancia de mi piel por las noches no es así, hoy aparece el tiempo especial, ese tiempo que aparece para poder pedir deseos. Sé que como los cometas, el tiempo indicado guarda su misterio de apariciones, juega hasta con la ciencia.

No encontré la cruz del sur hoy, será que no es conveniente ir a ninguna parte... o que no veo las estrellas. La urbe lustra el cielo con sus lucecitas de mierda queriendo alzarle el copete a una estrella. Va a llegar el día en que el cielo no soporte la petulancia, por eso prefiero habitar una estrella. Aunque también puede llegar el día en que la estrella no aguante mi compañía, ese día vuelvo a los brazos de mi amado petulante mundo, porque uno es de dónde es... Cuando Eolo me agarró en Pepirí y Grito de Ascencio me dijo: -La vamos cortando con los viajes astrales y con eso de tirarte con un paraguas. Lo único que le gustó de mí es mi desconfianza en la gente que dice que voló (acto seguido nombre de algún aeropuerto). No hizo falta que demuestre ninguna magia ni poder, por eso supe que era Eolo. Ahora ando debajo del agua, buscando quizá mi cordón umbilical, buscando algo que me conecte a otra cosa. Espero que estos dioses mitológicos me dejen tranquila mientras buceo en una bañadera que no es mía porque yo tengo ducha.

vamos con un juego...





Como en la película "el patio de mi cárcel" (altamente recomendada por cierto) voy a jugar a un juego. Voy a jugar a un juego con vos.

Cada uno puede quitar cosas de este mundo pero no puede agregar nada. Mundo Aquilante empieza.

Quito a los que hablan y no dicen nada,

a los que te dicen qué hubieran hecho en tu lugar,

a los que creen que hay una sola verdad (y casi siempre es la propia).

Quito al que te visita porque necesita algo,

al que maldice al amor por experiencia propia,

al que cree que te hace un grandísimo favor recomendándote para un laburo (y suponen una especie de deuda).

Quito al que nunca te pone en los créditos porque te consideran macanudo y con la humildad de los grandes,

al que te mira deseando poder vivir tu vida u ocupar tu espacio,

a los ojos que miran sin amor.

Quito.

.

.

.

Quito sobretodo a los calesiteros que no ponen huevo en la sortija.

Ahora te toca.

Mujer naranja III




La cola estaba saliendo, casi dándole sazón al horizonte deshabrido. Eran los minutos en los que el sol se ausenta dejando toda la tierra mal pintada. MN observaba esto, MN guardaba en su retina cuánto su mirada podia alcanzar. La media silueta refinada por el ultimo brillo que el sol tardaba en guardar era lo que la hacía verse como una obra maestra. La tierra estaba generando vida. En el pueblo se creía que luego de las gestaciones naturales vendrían los experimentos. Se creía que en el futuro, de un tubo de ensayo saldría niños rubios a borbotones. Zoilo decía que se iban a poder comprar en el colmado y en las estaciones. Se equivocaban, porque aquí se contemplaba uno de los milagros postmodernos más grandes de la historia del género humano. Una mujer nacía de la tierra y su culo era formidablemente hermoso.

El pibe de las escupida pasaba todos los días y le enseñaba a hablar castellano. Las Viejas siempre firmes con el mate y la música. Esta vez le llevaron Cesarea Evora para que conozca algo de música Cabo verde.

El veinticuatro de diciembre el pueblo se organizó alrededor de la idea de festejar navidad junto a Mujer Naranja “El milagro de la tierra”. MN estaba feliz, ya no se sentía sola. Se sabe que los primeros años de vida son los más importantes en la emoción de los hombres. En esa época uno siente el frío de las ausencias, se siente el gusto insulso del viento, y no se prefiere la soledad porque en esa época uno tiene mucho que contar. Mujer naranja sentía felicidad, el corazón le galopaba. En ese momento se descubrio como una mujer en sociedad, se reconoció como una en contraste con los otros y eso la definía cada vez más. El hombre se define por comparación; por ver a un pájaro nos damos cuénta que no somos aves, por tocar el frío de una roca nos damos cuenta que no somos una piedra. Es el espejo del mundo el que nos define como personas, y es la destrucción del mismo el que nos desdibujará como seres humanos reduciendonos quizá a una palabra sin antónimo. Ese día Mujer naranja aprendió la importacia de los espejos. Tal vez por eso el género femenino se mira y se mira y se mira tratando de no perderse ni un segundo de sí. Quizá nos miramos para no desaparecer.

Tu bi continiu…

Julito mira




La tarea de aflojar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el paralelepípedo de nombre repugnante, con la satisfacción perruna de que todo está en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la misma pasta dentífrica, la misma tristeza de las casas de enfrente, del sucio tablero de ventanas de tiempo con su letrero "Hotel Belgique".

Julio Cortázar, "Historias de Cronopios y de Famas"


Esto me dan las letras, una emoción inpensada... Me gusta leerlo porque digo: Puta! eso es lo que siento pero vos lo decís tan lindo...

El otro día en el programa de Polimeni en radio Nacional estaba invitada la Tana Rinaldi (preciosa, preciosa) y leyó algo que le escribió a Julio. En una parte se quiebra (me encanta cuando sucede esto), la carta decía algo como: "...porque si lloramos juntos es como si estuvieramos sonríendo..." En ese momento Polimeni relato la emoción de Susana como si fuera un partido de fútbol (un espanto, vaya manera de acompañar los sentimientos de una mujer).

Si sentimos la frase de la Tana, es genial! es como dejar pasar al dolor, es como no ponerle la llave. Porque cuando esto sucede, cuando lo dejamos pasar, el dolor, el dolor...

pasa.


Les mando amor, que como dijo el Diego: "todos necesitamos cariño" no sé en qué contexto pero me emociona el gordo.

Mujer naranja II






La gente del campo es arisca pero en general, es buena gente (no me refiero a la sociedad rural, sino a la gente que realmente vive en el campo). De a poco se empezaban a hacer a la idea que había una mujer naciendo en el camino, una mujer que se secaba en algunos tiempos, una mujer burlada por los teros, espléndidamente graciosa y peligrosamente perseverante. Habían pasado varias estaciones y ella asumía la vida con mayor pasión. En los pueblos se sabe todo y nadie le perdía la sombra a MN. Un día pasaba un pibe por el camino y encuentra a Mujer Naranja gimiendo, empujando para el cielo. Se aleja, la mira y le dice: Oiga doña ¿Qué anda haciendo ahí? Mujer naranja no tardó en contestarle ásperamente: -Ma qué doña, señorita, se - ño - ri – ta. El pibe se asustó pero al otro día volvió desafiante ya que entendió que Mujer Naranja estaba en desigualdad de condiciones y fuerza. El pibe pasaba todos las matinas cantándole en forma de burla “señora de las cuatro décadas” (de Arjona). Para qué! MN se pegaba unos berrinches que ni les cuento, quedaba tan acelerada que seguía tirando para arriba sin dormir en toda la noche. A la mañana siguiente tenía de siete a diez centímetros más. El pibe pasaba con su canción burlona todos los días haciendo que mujer naranja cortase poléa. Entre los teros, la gente que se asustaba, la gravedad, la tierra seca y el pibito socarrón, se le hacía cada vez más duro enfrentar al supuesto mundo, aquel que todavía no había transitado. Una noche Mujer naranja descubrió la saliva y se le ocurrió escupir, practicó la escupida sin descanso. Al día siguiente cuando pasa el pequeño atrevido: -jjjjjjjppppffff- le dió en el medio del ojo. El pibe se limpió y se fue. Al rato, se presentó con un cantero de agua y la regó mientras le cantaba “El jardinero” de María Elena Walsh. Despidióse con un beso en la frente y un: -Disculpe seño-. Ese día MN aprendió (parecido a como cualquiera de nosotros aprendimos en el jardín) que no hay ninguna situación que no se pueda revertir con una escupida

Si no cantás lo que sentís...

Benditocandombe pasó, pasó la chica con tambor. Como es su costumbre vino a darme su canción como si supiera que necesitaba que alguien me hiciera dormir.
Su voz a capella ... su voz a capella es como si el río cantara.
El río no canta pero si lo hiciera, cantaría como ella.
Siempre busca su canción de pájaro.
Siempre busca esa música que la libera, que la desenmascara como perfumandolo todo.
Cuando canta es como si las capas de una cebolla se deshicieran y dejen respirar a una perla escondida en un vegetal devaluado.

Le doy una ayudita...


Mujer naranja I



Advertencia: Si la tierra se parte resquebrajada y usted ve a una mujer tratando de salir, no debe alarmarse, es Mujer Naranja que está naciendo.


Cada uno nace como puede... pero todos lo hacemos con dolor. Esta emoción no esquiva a Mujer Naranja que con estrépita pasión nace o renace en alguna tierra íntima. Nada provoca la cobardía que puede significar no recrearse.
Habiéndo quebrado robustas raíces de algunos milenarios árboles de la zona, Mujer Naranja logró después de veintiséis años asomar la cabeza a este mundo, que por cierto funciona demasiado rápido. Al principio fue un poco incómodo ver las cosas desde abajo, que te meen los perros, que nadie te convide un cigarrillo o lo que es peor: que los pocos transeúntes de la zona agraria (en la que fue cultivado el nacimiento) huyan despavoridos del horror inminente que provoca ver una cabeza saliendo de la tierra. ¿Por qué el susto, che?¿Acaso era Mujer naranja una especie de mutante proveniente de Saturno sin anillos? ¿Acaso era más fea que Blas Parera con rubiola? ¿Acaso era suficiente ser feo como para que este mundo no te riegue con un vaso de agua? Mujer naranja cristalizó su nacimiento en esta idea poco feliz de un sitio aparentemente sin amor.
El hecho de las sequías retardaba el nacimiento. Nadie le echaba un poco de agua al pasar. Esta mujer naciente sufría más desaires que un repollo. Mujer Naranja se deshidrataba por momentos perdiendo el conocimiento. Mientras ella se desvanecía unos teros malignos le defecaban la cabeza desde arriba y jugaban, los muy ruines, a ver quién le daba a MN desde más alto. Despertaba en la primera llovizna oliendo a estiércol de pájaro, pero nada frenaba su movimiento. Dicen que quebrar tierra seca es más difícil que un crucigrama ruso, pues bien, Mujer Naranja se burlaba de las dificultades jugándole una importante pulseada a la ley de gravedad y a la bienvenida que le brindaba este amable mundo.
Está naciendo en este preciso instante Mujer Naranja, no sé cuánto tiempo puede llegarle a tomar salir completamente. Algunos la encuentran y le tiran tierra encima. Algunas viejas pasan y le ceban mate mientras silban como canario una de Alberto Marino. Lo importante es no darle importancia al tiempo, aunque esto sea casi lo más importante. Vencer implica crecer y a veces secarse. Pero en el dolor siempre hay una vieja que nos ceba unos mates y nos da la gloria de la perseverancia. Y qué hay si ese persistir en lo cierto nos deja llegar a la muerte con calma, como si pudiéramos cavar nuestra propia tumba, como si pudiéramos peinarnos con una tormenta. Mujer naranja vivirá todas las vidas porque si uno nace con pasión, muere con tranquilidad.
Hoy ha nacido para ustedes sin mucha anécdota, sin mucho dato, la Mujer Naranja. Ha nacido un tanto torpe, obstinada, sutilmente graciosa y caótica.
Especiada con tres generaciones, esta mujer practicará el SER navegando raras y sutiles aventuras. Se ha alimentado de todas las épocas, por eso nada la avergüenza y en los tiempos en que todo quiere decir otra cosa, ella es lo que quiere decir.


Tu bi continiu…

Homenaje





Hoy se cumple un año del fallecimiento del abuelo Hilario. Es un día bastante triste.

El año pasado estaba viajando cuando sucedió. Y desde allí escribimos juntos un poema. Pude sentir su susurro en mi oído. Hoy, vivo en su casa, me rodeo de todas sus cosas. Hasta tengo su urnita en la cocina que me acompaña en los mates del día. En un año pueden sucedernos muchas cosas si es que estamos abiertos a cambiar. Sólo espero que no estés en el purgatorio.


“Cuando estas en un estado de soltarte, Dios viene. El hombre nunca llega a Dios, es Dios el que llega al hombre”

Es tan difícil convertirnos en lo que está bien,

En lo que los demás quieren,

En lo beato,

En una persona fácil de amar.

Me bajo bien de este viaje.

He conocido las cosas más maravillosas que tiene este viaje:

La adrenalina,

El amor,

La pasión,

Los hijos,

El perdón, he conocido el sincero PERDON.

He comido y bebido,

He sembrado,

Trabajado mucho,

He escrito muchos de mis pensamientos.

He leído el mundo de las mejores letras.

He amado, a mi manera.

Jamás fui perfecto,

Pero la vida me dio oportunidades y Dios misericordia.

No he sido perfecto,

Pero en un mundo hipócrita y putrefacto:

Hice lo que pude y fui muy amado.

Gracias Dios.

H. M.


p.d: El abuelo no era peronista pero yo lo convencía para que haga cualquier cosa.

La vida apesta

Si hay algo que se, por sobre todas las cosas que se, es que la vida apesta.

Luego, la hermosura de los tilos, el sexo, las guirnaldas de luces de colores, mi perro Sanchez, los afectos efímeros, los niños… y algunos oasis en medio de esta debacle que oculta un secreto.

A veces siento que nunca pertenecí a este mundo. Muy pocas veces lo reconozco, porque es un pensamiento muy doloroso. Y voy como una Rainbow warrior abriéndome camino en medio de la selva, en busca de un hogar que quizá habite en mi propio físico. Saberse sin hogar es doloroso también, uno hasta se queda sin lugar donde vivir, hasta todas las casas le quedan incómodas. Es como darse cuenta que la abuela de uno no es la abuela de uno, es como darse cuenta que nunca fuiste amado sino más bien conveniente. Nada bueno se puede esperar de dicha suerte.

No pude amar, nunca pude, nunca supe cómo. Quizá me engañaron algunos cosquilleos, pero nunca pude llegar al amor. Este Mundo Aquilante creyó saber amar, pero también se creyó un mundo. Y a decir verdad, todos sabemos que no lo es, que nadie que no sepa amar puede crear un mundo que desafíe a las alturas. Pero yo creo que creo para poder sobrevivir. Quizá porque creo estoy creando, no lo sé… Es impiadosa la verdad, no la prefiero (a diferencia de muchos). Cuando de veras se revela, uno quisiera quitarse los ojos, es como cuando te dicen de chico que los reyes magos no existen o cuando te dicen de grande que es probable que jesús (y por ende los reyes magos) nunca hayan existido y no sean más que una leyenda. Las noches de jazmines se te viene encima y uno recuerda la mano de la abuela y su voz que escoltaba: “ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares, ni de noche ni de día. Niñito jesús, hijito de Dios, hace tu cunita en mi corazón” Esas noches se caen, se vierten y uno pierde un 60 por ciento de agua quedándole sólo un diez. Y así quedamos secos por un tiempo hasta entender lo que es una decepción. Mientras; a las ocho dan Susana, mi vieja se ríe de un chiste estúpido, papá no habla pero saca la basura y mañana hay que ir al colegio o a trabajar ¡Qué grande es el hombre!

Nací desamparada y en mi naturaleza habita esa emoción o sensación. Y cuando uno sabe se desinfla y pinta la vagancia.

Ya no le rezo al ángel ni recibo a Jesús en cuna, pero creo en algo más poderoso que me desampara para que sepa protegerme a mí misma. Igual no me conforma.

Uno no puede escapar de uno mismo, y jamás vas a ser otro.

Mujer naranja






Aquí presento a Mujer naranja, ya que hay muchos que no saben de donde viene eso de MN. Después algún escrito más... quizá.

A modo de presentación (si es que sirve de algo)

Si hay algo más difícil que partir un átomo a la mitad, eso es presentar este personaje. Pero para no dejarme atropellar por esta contrariedad, voy a intentarlo.

Mujer naranja es un personaje nacido del temor de volvernos cada vez más mujeres. Es una mujer que habita en los corazones de todas, menos algunas (las que evitan el dolor que implica ser feliz). Es fácil identificarla por su torpeza, su amor al arte (tan sólo por su naturaleza creativa), su amor al amor, su ridiculez como bandera, su sufrimiento en un mundo en dónde (sin ánimos de sentir violines de fondo) cuesta ser una MUJER. Y bastante rápido estamos aprendiendo…

Mujer naranja tiene sueños como todas, tiene temores, es hija de los mandatos familiares con los que amorosamente lucha cada día. No es nada absoluta, se crea y se recrea. Recorre como todas, diferentes infiernos pero sabe muy bien disfrutar de la vida. Ella es una mujer de talento, aunque no le da demasiada importancia a esto ya que cree que el talento no es sinónimo de grandeza. Ella produce una cierta gracia en todo el mundo, ella produce una gracia con ella, se ríe, se perdona. Mujer naranja vive cada día como una aventura a la que hay que darle un final feliz. Es más que mil palabras, desborda al escritor y sorprende siempre con una nueva trastada. Mujer naranja reparte emociones en forma de palabras. Es furiosamente sincera. Y se la quiere así, con moño y todo, sin miedo al ridículo.

Pensamientos cotidianos



El hombre no cree lo que no puede razonar. Así es como se pierde de charlar con un fantasma.

¿Alguién tuvo algún encuentro con estos tipos? cuente, cuente nomás...

Entretenimiento




Siento el vértigo de la primera palabra.

No es que quiera destruir cuando destruyo…

Es que quiero elegir nomás.

Siento hambre y como todo lo que encuentro,

Y si encuentro la estructura del sentimiento, la defiendo,

cavando un hueco,

En el que me caigo cada vez que siento el vértigo de la primera palabra.

.

.

Cuando se siente algo que uno no quiere se cree que no se está sintiendo.

Nunca se prefiere el dolor.

En un mundo que consuela raro, que abraza y te dice: Bueno, no llores…

En un mundo que limita la sonrisa para la foto ¡pero nunca! Te dice: Sonríe porque la vida es inmensa.

Pasan los años y uno deja de sentir, incluso de respirar.

Y aprender… es más sencillo que desaprender.

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.

.

Hay entretenimiento, cada vez más entretenimiento.

Hay play station con la que jugar al fútbol sin jugar.

Hay películas que te hacen llorar sin llorar.

Y cuando estalla el corazón uno nunca sabe qué pasa.

¿Qué pasa? Pasa que no sonrío ni para la foto.

Es emocionante ver como el ser humano trata de destruirse y parecerse a otra cosa todo el tiempo. Es emocionante ver como se habla sin decir nada.

Llegará el día en que no podamos escuchar música porque simplemente no vamos a oír.

Vamos a mirar una montaña y no nos va a generar absolutamente nada. Ni el milagro de la ruina y de la memoria, ni la revolución de la tierra, ni el trabajo del polvo unido hacia el cielo.

No vamos a ver.

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El fin de la poesía.

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.

.

No quiero estar aquí cuando nos suceda.

Y estoy aquí mientras me está sucediendo.




II

Esconder el amor

La furia de las mariposas por vivirlo todo algún día

Y mi furia de vivir como las mariposas.

Ser o no ser

Cuestión que…

Ando en bici para poder sentir el viento.

Paso siempre por las calles de los tilos inevitables

Para entender que huelo todavía a las tardes del abrazo.

Hay poco en el mundo que me haga cosquillas ciertas.

Estamos todos heridos por el zorzal

Porque siempre se va.

¡Ay de mí sin los espejos!

¡Ay de mi sin el zorzal!

No me basto, no soy suficiente.

¿Se entiende que estamos en una situación crítica?

Porque si no basta con vivir ¿Cómo podemos valorar la vida del otro?




III

Tengo miedo de olvidar al tilo

Que es lo único que me queda.

Temo no sentir el viento

Ni ver cómo crece un tomate.

Tengo miedo de no contemplar la belleza.

No quiero estar aquí cuando a la humanidad le suceda esto.

Y estoy aquí mientras me está sucediendo.




La mula plateada


Cuando la luna pinta el ripio de dorado la mula muestra su esplendor metálico. No hay mula más hermosa en todo el pueblo.
La isla murmura bachatas por donde se camine y al compás, la mula traza un camino único y solitario. La mula dibuja en punta de pié el secreto de su vida.
Si caminaba por el cuarenta y ocho se detenía a ver al pájaro fisura que apenas la veía rechinaba ese pico y se pasaba a la rama de enfrente. La mula plateada se acercaba y el pájaro se hacía llevar por el viento a la otra rama mientras silbaba un tango de Rivero. Al pájaro fisura no se lo podía mirar a los ojos y era su talento la indiferencia. La mula escribió en uno de los árboles: Fisura, ya tu espalda no empapa mis ojos ni tu garganta rasguña mis recuerdos, ya la luna no me trae hasta aquí en busca de tu sonido de sexo, si quiero no vuelvo más. La noche siguiente platinando el camino, la mula pasó por el cuarenta y ocho a ver si estaba el pájaro, al pasar por la rama no lo miró, siguió caminando. A los tres metros la mula se volteó sin disminuir su paso de calandria y con un triste esplendor le dijo al viento: -Si se entera Rivero, se levanta de la tumba y te caga a trompadas.
Como quien no quiere la cosa la venganza y el regreso fue el placer de algunos dioses, aquellos que permiten que agarremos a los amores más fuerte que a nosotros mismos. Escribiendo con la mano para borrarlo con el codo, así la mula escribe un verso precioso de mujer. Deshaciendo su palabra por el pájaro, disfrazando de espalda a las tetas.

El espejo de los tiempos





¿Qué nuevos muros levanta esta etapa rugosa del mundo?
Quién es capaz de decir que no creo en dios porque no tengo religión o porque ocupa gran parte de mi encono la institución de la vergüenza, la religión que más conozco.
Quién procede vil al sentirme pobre porque no camino, porque no hablo, porque no puedo moverme ¿Acaso no me anda el corazón?
¿Quien no entiende mis elecciones? ¿Acaso son los mismos que no entienden las elecciones profundas de nadie?

Ese que mira y no ve.
Ese que se pone en lugar del otro como si no tuviera uno propio.
Ese que contempla un cuadro viendo sólo arte.
Ese que oye un canto y le surge la primera pregunta de un nombre.

Muchacho/a:
No hay actitud más vil que no mirarse al espejo, cuando el que no tiene espejos se mira en el agua.

Pinky Lavie

Extraordinario personaje del genio de Capussoto! por si no lo conocen todavía...
Es importante tratar de entender a Diego, es importante aprender a reirse.
¿Quién es Pinky? podría ser, fácil, algún pariente mío. Uno lo ve feo, con los dientes comidos pero ¡Qué temple Pinky!



"Es esto o tener que leer un libro de Marcos Aguinis"

AUPA


Soplando libros ando a veces. Gusto de compartir las letras de las épocas en que no existía. Me apasiona leer lo que otros sentían en mi ausencia. Me apasiona saber que puedo dejar una palabra y sólo eso basta para estar por siempre aquí.
Luis Franco nació en Catamarca. Se dedicó a las actividades agrícolas, trabajando la tierra con sus manos y la palabra con entraña propia. Escribió en "Caras y caretas" pero también en "La prensa". En fin... más allá de quién fue, me interesa mostrarles lo que escribió.



¡El hombre intransitivo de hoy,
el que inventó la velocidad para huir de sí mismo!
He aquí que la sangre del hombre quiere perder su lustre.

como la piel de la fiera enjaulada;
he aquí el viejo cansancio humano
sobre la tierra nublada de incienso y estorba de ídolos

¡Y la vida es una danza de guerra,
y en cada instante arde y hierve la sustancia del mundo
como bronce en la hornalla!

¿Qué me importa la prole de la queja y el remordimiento,
la angosta de hombros y de sueños?
Yo sólo sé que es preciso que la palabra hombre
recobre su esplendor original
junto a la palabra alción o la palabra torrente:
urgente que el hombre recaude el ritmo de su consorcio
consigo mismo y los otros y el universo vivo:
yo sólo reconozco a los que se empujan a sí mismos en la medida de su fuerza,
y aún más allá,
como el arco que ama el dardo y lo despide;
a los que tienen en la mano la voluntad y la esperanza
como el hondero los dos ramales de su honda:
esos por quienes la suerte del hombre esplende como hierro golpeado
y que ofrecen a la vida, por anillo de nupcias, un nuevo horizonte.


(De libro del gay vivir, 1923)




Espera mundo que les guste este poema.

Hubo una vez una sombra




Hubo una vez una sombra,

Una de las gentiles.

Dibujaba en el piso unas hojas anchas.

Hubo una vez una sombra,

Una que me abrió el sol desde la inmensidad.

Y yo tomé mate,

Sencilla,

sin miedo.

Y me alegré por poder ver lo que no muestra dios

(Por crear suspenso como Hichkock).

Cuando ando tibia por la brisa

Se me vuela el pensar

Y esa dicha se me va a las manos

Tocando el mundo con delicada devoción.

En vez cuando simulo estar tibia

Quemo todo mi alrededor

(Pero lo hago sin querer).

Cuando estoy tibia por las sombras

Creo en las fantasías del pueblo

Se me crece un respeto por todas las calles,

Incluso por los errores de haber hecho.

Cuando me acerco así,

Tibia,

Es mejor que me mires a que me temas.

Hoy es el día en que la tierra visita

Hoy a mi cara se le ocurre un gesto

Y es mejor que me mires a que me temas.

Hubo una vez una sombra

Que no se repite

Y el mate

Y lo sencilla

Y eso de no temer.

Hubo una vez una sombra de las gentiles,

Y es mejor que la mires.

MUNDO AQUILANTE EN UN CASORIO ESPECIAL



“Eh de gritarle a los vientos hasta reventar
aunque sólo quede tiempo en mi lugar”
L. A. Spinetta

Había que esperar para salir del casorio porque la alfombra roja no se podía pisotear. Un Lungo con cara de baúl la enrrollaba y daba el visto bueno para la melodía que donarían los tacos altos. Esta iglesia era rosa y blanca, y algunas flores guirnaldeaban los bancos en los que se apoyaban mis manos galopantes al ritmo de “Eres el rey”. Es imposible no mover el culo con las canciones evangélicas, si me detenía en la lírica se me arruinaba el momento pero como no me gusta arruinar los momentos… Ojo! no es que Mundo Aquilante no crea en dios, de hecho todo lo contrario. Pasa que en ninguna religión he podido verle la cara al padre del mundo. Mi relación con la vida no entra en una catedral y siempre hay algo que me molesta de las instituciones religiosas, no sé, debo andar con otros tiempos. Nada es tan absoluto claro, quién les dice que en dos años no me meta en un templo umbanda y al carajo todo. La primera iglesia a la que le bajo el pulgar es a la católica (por conocerla bien de cerca). La hipocresía es algo que altera mis sentidos y como uno no puede ir por ahí con los sentidos alterados decidí de grande, excomulgarme. Fui a un colegio de monjas todo mi gran ciclo lectivo y creo que fue porque era barato y cerca (eso es lo peor). Padre y madre aquilante nunca fueron muy practicantes, son católicos porque no son otra cosa ya que ser otra cosa cuesta más. Pero de mi familia recibí una linda ventana de lo que se podía llamar espiritualidad. Mi vieja con toda la época new age y mi viejo que leía la biblia y comentaba cosas raras, de esas que no dicen los curas. Pero nunca olvido que detrás de las grandes instituciones y detrás de las pequeñas, hay gente, hay gente… hay gente. Miro a las viejas que hacen la fila para entrar a rezarle a la virgen de San Nicolás, puedo ver como miran, puedo sentir su fe y su miedo a la muerte o su pavor a vivir aquí, no lo sé. Y a esas instancias, qué mierda me importan las instituciones religiosas! Eso que veo es otra cosa.
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. (me entero que se murió la negra Sosa, suena “gracias a la vida” en la radio)
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Mi prima entraba de crema (seguramente siendo fiel al mandato de no casarse de blanco cuando se ha despertado en uno la sexualidad). Una pancita como hinchada de soda le daba la forma al vestido. Mi tío, que es pastor de esa iglesia caminaba cada vez más lento, como si no quisiera llegar nunca al altar. Finalmente las leyes de la física hicieron lo suyo y la entregó a un pequeño de dieciocho añitos que tenía la mirada clausurada. Llegó el momento de la omilía (no sé como le llaman). A los diez minutos de escuchar lo mal que nos va en la vida, el GRAN porcentaje de pobreza que tiene el país (y esto es de AHORA agregó el pastor), la cantidad de niños abandonados que hay en el mundo, ya le quería pedir prestado a mi hermano los huevos para rajarmelos de un tiro. ¿Qué se comieron? ¿El canal TN? En fin, preferí con urgencia las canciones jolgoriosas de alabanza a nuestro dios.
Una vez casados los pibes, los pastores comienza a orar. De los tres que estaban en el altar uno de ellos era mi tío. Cuando lo evangelistas rezan, rezan, no sé si me explico… Oran con todo el cuerpo, con toda la voz, es maravilloso. Mi tío abanicó los párpados que terminaron por caer hacia las mejillas y comenzó su plegaria. A Mundo la conmueve mucho la verdad, y bueno… eso era verdad. El tipo lloraba y agradecía y extendía su mano derecha hacía su hija y seguía llorando moviendo la cabeza (esto duró unos dos minutos).
Yo agradezco poder participar de todo en la vida. Poder mirar como miro, tan detenidamente que siempre encuentro algo para guardar. Luego escuché hablar a mi tío, expresar su cariño para con su hija, agradecer a la familia por estar, hasta bendecir los alimentos de la fiesta. Y pensé.
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Lo recordaba tímido o temeroso, luego tuve recuerdos turbios de distancias mal llevadas y ahora, ahora guardo el recuerdo nuevo de un hombre más libre, más seguro, capaz de demostrar el afecto de una forma suavecita, un hombre capaz de captar la atención de multitudes tan sólo bajando la voz. Pensé que fue largo su camino, qué pasó sus cosas, que buscó mucho mucho, buscó en lugares que me son muy ajenos, pero ahora él es más libre, más libre que yo.
Mundo Aquilante agradece la forma de observar y de aprender que ha adquirido. Agradezco no haber aprendido a ver como noticiero o como opinando todo el tiempo. Yo miro que pulverizo, miro que trapaso. Y no me voy a ir de este mundo sin haberlo conocido todo. Porque mirar con humildad es vivir con claridad, es poder vivir todas las vidas.
Se aconseja respetar todo camino que no se haya transitado (menos el pasaje del canalla que se dice que queda por Av. Lugones).

VPC.

Bajan




Tuvieron sus asperezas el flaco y Cerati... pero, Gustavo cumplió su sueño.
Bajan me recuerda a usted Juan...

YO NO QUIERO SER LA NOVIA DEL DR. GUYOT




El Dr. Jules Guyot expone en su libro “Brevario del amor experimental” (escrito en 1859):


“El espasmo genésico en el hombre y la mujer”

El positivo (El hombre macho) y el negativo (el hombre hembra) poseen cada cual su sentido genésico, y cada sentido su espasmo completo. Uno y el otro pueden tenerlo simultáneamente. Esta simultaneidad, rarísima, es la perfección natural de la función y de la sensación. El hombre y la mujer pueden también tenerla sucesivamente, cada uno por medio del otro. Entonces será la satisfacción artificial necesaria, a falta de la simultaneidad. Pueden también tenerla el uno sin el otro, lo cual es contrario a la naturaleza y a la higiene del matrimonio.


Es increíble como para los intelectuales del siglo XIX una simple pajota (con sus disculpas) puede sugerir una contrariedad con la naturaleza y con el matrimonio –como si las nupcias fueran algo natural y no un mandato social- . En cuanto a lo higiénico… bueno, eso depende de cada uno, si uno es cuidadoso y se lava las manos por qué negarle una empujadita al buen humor.

Otra de las cosas que me agraviaron de este escrito es la connotación negativa que nos cedían a las mujeres. Nos consideraban un átomo negativo si si si. La ciencia podría haber mostrado un gesto de caballerosidad y denominado al “hombre hembra” como positivo y no al revés. En fin, la verdad es que en la realidad las cosas son bien distintas y nada es tan absoluto.

Se nota que las épocas han hecho lo suyo, no? Por eso, Mundo Aquilante les propone recordar este escrito del Dr. Guyot en los momentos en los que pensemos que no sufriremos cambios o que viviremos por siempre en una humanidad chata que no evoluciona. De esta manera nos regocijaremos aunque sea un poco, con los grandes avances sexuales que hemos forjado a lo largo de los siglos.

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. (tiempo para pensar)

También me inmiscuyo en la ciencia y descubro la carencia de fe y la pérdida de tiempo que se generaba tratando de saberlo todo ¡No se gasten señores! Hay respuestas que son tan imposibles que parecen no tener ni la pregunta formulada siquiera.

ES POR ESO… QUE NO QUIERO SER LA NOVIA DEL DR. GUYOT. Me lo imagino diciéndome: -Venga para acá mi átomo negativo, que vamos a casarnos y procrear como conejos así nos alineamos con el orden natural- ¡y qué quieren que les diga…me da un poco de pavor, qué tanto!

Hace correntada







Nunca hay viento favorable para el que no sabe hacia dónde va. Tanto se talló esta frase en los minúsculos recovecos del corazón de Aquilante, que luego de dos años he podido escuchar la músiquita de su concepto.

A veces descubrimos las cosas antes de saberlas. Lo que el mundo llama de manera experta inteligencia emocional, es lo que ha transmutado a Aquilante en estas últimas fechas. Creo haber descubierto las cosas que hoy vivo hace muchos otoños, en algunos ríos.

Ahora se muy bien hacia donde voy, y no espero vientos favorables. Me siento una heroína liviana que puede vivir respirando cortito, que puede esconderse en el medio de una ciudad. Si así gustaran, todos podrían encontrarme.

Los vientos me soplan el fleco y no me importa estar despeinada, igual soy un Mundo que vale la pena.

Hoy es un día...

Siendo que Mundo Aquilante se presenta esta mañana cara a cara con el vigésimo séptimo aniversario de su natalicio, no puede evitar –aunque intenta- el jugueteo de la memoria.

Creo no recordar demasiados cumpleaños… (de niña no la pasaba muy bien por lo general). El que sí tengo presente aún hoy, es mi cumpleaños número siete en el que Madre Aquilante me preparo una fiesta con juegos raros, me vistió con un vestido aceptable, había cotillón y el lemon pie de la abuela. Pero, comúnmente, mi cumpleaños es un día complicado. Por las mañanas uno se levanta expectante de los saludos y besos de sus seres queridos más urgentes pero luego el día se va tornando un tanto insoportable. Verán, gente que no ves hace dieciocho años llama y te pregunta: ¿Vas a estar, no? ¿A qué hora? Porque yo puedo pasar de doce de la noche a una ¿Me esperas? Y si a uno se le ocurre pasar la tardecita mirando el río… ¿Cómo que no vas a estar? ¿A dónde te paso a ver? En definitiva son manifestaciones de cariño lo que no creo le haga demasiado mal a mi existencia. Así que pongo la pava mientras atiendo el teléfono, es mi prima segunda de Mercedes que me pregunta que voy a hacer, cuándo lo festejo y qué va a haber de morfar. Finalmente Mundo se relaja porque es un solo día al año que la paso para el demonio –no lo puedo evitar, por más que le ponga la mejor de las virtudes-.

Luego resurge, con el siguiente día, la calma de lo cierto y los llamados de esa gente que se le reconoce la voz.

Vamos a ver cómo se comportan las siguientes horas conmigo y si logro poder hacer lo que me dicta mi amigo el culo. Por ahora lo voy logrando me voy a desayunar con MI amiga personal que no veo hace seis meses (por estar de viaje) y mi media naranja.

¿Cómo la pasan ustedes en su cumpleaños?

Igual me mando un jolgorio en dos semanas ¡Qué va amigos! Por las noches Mundo Aquilante sabe pasarla de lo lindo.

Igual me mando un jolgorio en dos semanas ¡Qué va amigos! Por las noches Mundo Aquilante sabe pasarla de lo lindo.

Piensa en mi

De la película "Tacones lejanos" de Pedro Almodóvar Mundo Aquilante se ha llevado varias cosas, pero lo primero que traje conmigo luego de sambullirme en la tristeza que me generó la película es esta canción. El video es de la versión que realizó Luz Casal para el film.



Maravillosa ha visto...

Puema





Mundo Aquilante pasea por los versos del colectivo, y ahora que es el tiempo de las frazadas de flores, Ahora que es el tiempo en dónde los gestos le dan lucha a la fuerza de gravedad, recuerdo mi verso triste.
No hay nada que con la poesía se pueda explicar, quizá este sea el trazo más atractivo para mí. Nada puedo decir de aquella que me ha salvado alguna vez con un firulete de letras que ni sabía que existían. Nada puedo decir de aquella que alguna vez me ha salvado.

Gracías,
poesía.


¿O es que no se vuelve a la alegría?

Como extraño esa inocencia
de muecas que adornaban la avenida.
Yo comía en ese entoces
y lo creía suficiente.
Sí miraba los reflejos,
en todos me reconocía.

Ahora que miro y veo
me pregunto: ¿Quién fue capaz de forjar en mí tan indeseada capacidad?
Pronto supe explorar y pintar con los ojos...

¿O es acaso, que no se vuelve a la alegría?

Método rápido y práctico para achicar la soberbia



Mundo Aquilante ha revisado y revuelto todo todo. Debajo de la cama, los baúles viejos, cajones (benditos cajones), sótanos, la escotilla de casa, libros, cuaderno viejos, entrañas y corazón. Y como cuando una revisa algo siempre encuentra (casi nunca lo que venía buscando) pero encuentra, comparto con ustedes un consejo anónimo.

La soberbia es una forma particular de la discapacidad, que suele afectar a gobernantes, directivos, funcionarios etc., pero también a porteros, choferes de colectivo, empleados y a casi todos aquellos infelices mortales que se encuentran de golpe con alguna cuota de poder.
He aquí algunos consejos para no caer en la tentación.
Diríjase usted a una zona rural, elija el campo que más le guste, desnúdese y espere que anochezca.
Cruce entonces el alambrado con cuidado de no perder ninguno de los atributos del poder, y camine hasta que sienta que está en medio de la soledad más absoluta. Una vez allí levante la cabeza al cielo y mire las estrellas. En ese instante, usted visto desde el espacio debe ser algo así como un virus instalado sobre una pelota de fútbol. Piense entonces que usted está parado sobre un minúsculo planeta que gira alrededor del sol y que el sol es nada más que una estrella pequeña entre las miles y millones de estrellas que usted está viendo y que forman nuestra galaxia. No olvide que cada estrella puede ser un sol para alguien.
Recuerde además, que nuestra galaxia es una de las cientos de miles de galaxias y cada una de ellas con un promedio de un centenar de miles de millones de estrellas. Es posible que en todas las galaxias haya tantos planetas como estrellas. Es decir, apenas unos diez mil millones de billones de planetas.
Una vez que haya hecho esto, coloque las manos sobre la cintura en acitud desafiante, o adopte cualquier otra postura que le parezca lo suficiente cabal como para expresar el inmenso poder que usted tiene, e hinchando las venas del cuello grite con toda la voz que sea capaz de juntar en ese momento:
¡YO SÍ QUE SOY ALGUIEN VERDADERAMENTE PODEROSOOOOOO!
Luego espere a ver el resultado. Si ve que algunas estrellas se sacuden, no se haga problema, es Dios (o la vida) que aveces no puede aguantar la risa.

Tanto se recurre a la estupidez de la soberbia que cada día el hombre aprende menos. Si juzgamos todo el tiempo al vecino, si somos tannnnn importantes para no respetar al otro, no verlo, no darle una mano sin que la pida... Si somos tannnnn buenos para estar siempre en lo cierto, si estamos demasiado ocupados para ser gentiles de vez en cuando ¿Por qué no nos vamos un poquitito a la mierda muchachos?
Se aconseja practicar la humildad (que no es lo mismo que la inseguridad) para aprender y poder festejar más seguido el milagro de la amistad y el amor.


Ay... que sensible que se pone Mundo de vez en cuando...



Soplándole la vela a Pepe Biondi

Hoy hubiera cumplido cien años el más grande, el más mejor, Pepito Biondi.
Para recordarlo, Pepe Galleta, el único guapo en camiseta...


¿Encuentran algo de Biondi en los humoristas de hoy? (no hay muchos igual)

Se aconseja llorar de risa si se quiere vivir hasta los cien.

El día dos no me jodan


A veces me pregunto… A veces me pregunto tantas cosas! Siento el cabalgar de todas las vidas que me pasan por al lado dejándome el polvo levantado como baile correntino. Y en el polvo se eleva una pregunta: “¿Quién sos garabita?” Los corceles pueden surgir de mi imaginación, lo sé, pero la pregunta es universal, cósmica, galáctica y me atormenta desde que salí de la panza de madre Aquilante. Sólo los más estúpidos nos hacemos esta pregunta casi todas las horas de nuestra vida con el simple y noble objetivo de ser más felices.

Mundo Aquilante suele tener dos días en el mes que la proveen de todo tipo de verdades profundas. Esos dos días suelen ser siempre los mismos para las mujeres (no está comprobado científicamente así que tengan la amabilidad de creerme). Estos son los dos días primeros del período menstrual. Son esos los tiempos de las entrañas, son esos los tiempos de la verdad. Se le agrega una exageración competente que nos ayuda a ponernos del orto y sentirnos traicionadas, incomprendidas, poco valoradas, no amadas. Pero! mis mujeres aquilantes, se aconseja tener especial atención a toda emoción que surja en esos tiempos ya que revelan innumerables verdades que nosotras insistimos en esconder para no tener que pasar ese mal trago que le dicen al sufrir.

Estos dos días los he pasado recibiendo mensajes informativos directos de mi sistema digestivo. Crepitaba la buzarda explicando la bronca que me generaba que tal o cual persona no me diera una mano. Sonaba una vez más justificando mi mal carácter al escuchar una canallada en mesa familiar. GRRRRRRR una vez más, cuando me sentía juzgada por alguien. Todo lo que se siente en esos dos días suele ser exagerado pero no es boleto, muy por el contrario es una gran verdad en la mayoría de los casos. ¿El sexo masculino comprenderá todo esto? No lo sé, cualquier duda me consultan muchachos.

Y para hablar de los seres en general: Bien o mal uno aprende a que todo ying tiene su yang y viceversa. Entonces uno ve, que mientras alguien te da la espalda viene otro y te ofrece la mano más grande que andabas necesitando. Mientras alguien dice algo feo viene el otro atrás a darte un beso sin decir nada. Esto es lo maravilloso de la vida! Ese ímpetu de dar una de cal y una de arena. Como si el desequilibrio haga balancear la tierra y nos fuéramos a ir todos al quinto demonio, la vida te sostiene siempre en increíble mesura. Hay mucha gente que nos rodea al divino botón, hay mucha gente que en vez de querernos nos molesta, hay mucha liendre dando vuelta, hay muchos que nos juzgan porque es su gimnasia diaria, porque viendo a los demás se olvida de mirarse a su reflejo. Piensen en sus propias vidas, les dejo cinco segundos y continuo con el texto

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Sí, me dirán que manejan su vida distinto a mí, que viven como quieren hacerlo, que hacen los que se les canta el orto ¿no? A Mundo Aquilante no le mientan que yo siempre les dije la verdad! A todos nos cuesta deshacernos del miedo que nos provoca quedarnos solos. Y así vivimos… haciéndole el caldo gordo a los demás aunque muy pocos nos preparen un puchero. Ojo, hablo de detalles, pero un día esos detalles se tranforman en una enfermedad mis amigos y pum! Quince días en el hospital y sos ceniza. Entonces, aconsejo con humildad, estar atentos de lo que se siente, especialmente las mujeres en esos días. Y desenvainar, desenvainar sin miedo. Recuerden que estarían evitando que esos “detalles” se tranformen en alguna enfermedad. Al fin y al cabo el amor no se cae y si se cae se levanta. Nadie que lo quiera a uno va a impedir que seamos nosotros mismos.

¿Piensan que es fácil ser feliz? ¿Piensan que se trata de tener un castillo, un perro Golden, dos hijos maravillosos y una máquina de hacer Pilates en casa? ¿O que la felicidad es encontrar el amor de sus vidas? Pfffffff. Ser feliz no se explica, nadie aún ha llegado con las letras a describir la felicidad. Por otra parte se han inventado términos de una versión inacabada de la misma como: alegría, contento, júbilo, regocijo, etc. Ni siquiera la hemos encontrado del todo! pero lo único que sospecho es que es algo muy parecido a no querer ser otra cosa.

Como dice el de alma fuerte: Sé vo nomás, sé vo. Les dejo otros cinco segundos.

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Ay mis amigos… Aquí está Aquilante poniéndole los puntos a su mundo. Por que uno puede ser tolerante, pero lo que te aburre te aburre, lo que se ama se ama, lo que te molesta te molesta, lo que está mal está mal, y lo que pasa los límites de Mundo Aquilante está en otro planeta. Aquí entran todos, pero la constitución ya está escrita.

Si van a comentar algo, no me hagan enojar, estoy en el día dos.

Alfonso





Era un gran dramaturgo. Se paseaba las provincias visitando pagos solitarios, hospedándose en polleras de cardo. Deslumbraba cuando se paraba en las sombras a decir sus cosas. Emocionaba Alfonso. Las viejas de los pueblos le daban cobija y lo cuidaban como si fuera un hijo. Y lo mejor de todo era que en Rojas lo llamaban “Cachorro”.

Alfonso Picotti, gran dramaturgo bonaerense, sin lugar a duda.

Las amarras lo volvían loco. También lo volvían loco los peces, entonces soñaba que por fin un bagrecito de Carmen de Areco le contaba lo que era la vida en el río. Y parlante, el pez lo convencía de vivir en las aguas dulces. Fueron repetidas las veces que Alfonso se replanteó la idea de irse a vivir con el bagre. En la pizzería del hornito Iris le hacía olvidar esa locura.

Los ruidos metálicos lo volvían loco también y si no soñaba con el robo o el bagre, soñaba que Lucía (una ex novia) como una gata en celo, agazapada, pariendo un misterio estúpido, merodeaba su casa y pasaba sus largas uñas rojas por el techo de chapa. Los dientes de Alfonso sufrían un chin pum terrible y sangrando sarro Alfonso despertaba.

Cuando no soñaba con las amarras, ni con el bagre de Carmen, o los ruidos metálicos Alfonso soñaba con Riquelme. Esas eran sus mejores madrugadas. Esas madrugadas se limpiaban de ruido y salían todas las estrellas que se le acercaban a Alfonso para verlo despertar. Soñaba que hacía un caño parecido al de Román en el partido con River. Soñaba que Alfonso izaba esos ojitos orgullosos en busca de la complicidad de Riquelme, que jugaba para su equipo, y cuando lo encontraba Román tenía la cara de su viejo, y reía y reía y corría a abrazarlo. Riquelme (que tenía la cara de Hilario Picotti, su viejo) se alejaba diciéndole con voz quebrada: - La que te mandaste hijo… de acá al día que te mueras el hincha te llevará dentro de su corazón por esta jugada que fue como la humedad del pasto, como los pájaros que se posan en ramitas lejanas, esta jugada fue como cuando abriste los ojos por primera vez y me miraste, como la lluvia en el cuerpo de una mina) En este momento siempre despertaba Alfonso con los ojos medio empapados.

Este dramaturgo no tenía demasiado “sex-appeal” como quien dice, pero tenía algo que no tenía ningún hombre; su despertar ¡Ah! Las estrellas, como ya dije, se acercaban a la cama para ver ese momento. Cuando Alfonso despertaba hacía una mueca con la cara que no se había visto nunca, hacía una mueca como… como si nada le faltara. Entonces imagínense lo que es tener ese trozo de poder en tus manos, a las nami las volvía locas, todas querían dormir con él en la primera noche, en el primer cabeceo que invita a un baile. Ese hermoso poder que tenía Alfonso una vez lo llegó a comentar Leopoldo Marechal en un café. Justamente , fue Lucía quien como un trueno lo interceptó a Marechal en la cafetería. A Leopoldo no le molestaban las interrupciones no era como Jorge Luis, que cuando le interrumpían el té de las cinco se ponía endemoniado. Lucía le imploraba a Leopoldo para que éste le explicara que era lo que tenía de mágico ese despertar, por qué Lucía se rendía ante esa mueca y se olvidaba de todo lo que tenía que hacer en el día. Leopoldo la miró y con serenidad tierna le dijo: Esa mueca es especial porque es la mueca que hace la poca gente que no quiere ser otra cosa. Lucía después de esa tarde ya no fue la misma, una verdad la había liberado. Al otro día lo dejó. Dicen que ahora vive en Urano y tiene enterrada la cabeza porque tiene picazón, aunque Leopoldo dice que lo que tiene es una reacción natural de cualquier ser humano ante la verdad arrollante. -¿Avasalladora, querrá decir? Le preguntan. –No!, arrollante. Contesta Marechal, habiendo creado en ese justo momento un flamante adjetivo.